Para poder hablar de un retiro de silencio o por lo menos qué es para mí, tengo que empezar por hablar de qué es un retiro.

La palabra retiro se refiere a la acción de retirar o retirarse. Entonces cuando decimos que nos vamos a un retiro lo que estamos haciendo es retirarnos de nuestra vida cotidiana. En nuestro día a día nos enfrentamos con muchas situaciones que nos producen insatisfacción, irritabilidad, tristeza, frustración… También podemos ver o por lo menos puedo ver en mi experiencia, los apegos, que podrían en ocasiones, en un extremo  grave clasificarse como adicciones como, por ejemplo, estar demasiado tiempo viendo la televisión o internet. La lista de dependencias o apegos puede ser muy extensa.

Por lo tanto, en un retiro lo que estamos haciendo es retirarnos o apartarnos de todo aquello que nos puede causar malestar para aprender a estar con nosotrxs mismxs. En una ocasión pude leer que lo definía como “un síndrome de abstinencia de nuestra vida cotidiana”.  Aunque estamos acompañadxs por más personas, al estar en silencio estamos enfrentándonos a nuestra mente y quizá podemos darnos cuenta de lo mucho que a veces ocultamos de nosotrxs mismxs.

Salimos de nuestra zona de confort, de nuestras rutinas, tenemos que adaptarnos a ciertos horarios, a ciertas comidas, no podemos acceder a las tecnologías (móvil, internet …) tampoco podemos levantarnos a mitad noche para ir a la nevera a comer cualquier cosa, quizá un helado. Todas estas condiciones puede que nos provoque mal estar y al ser un retiro de silencio tampoco podemos comunicarlo a nadie. Nos encontramos en una situación totalmente diferente y es aquí donde podemos empezar a darnos cuenta de todo aquello que nos contamos, de nuestros pensamientos, juicios y que a veces pueden llegar a ser inquietantes. Es importante saber que son fruto de nuestra mente y mantener la calma. Siempre tendremos la posibilidad de hablar si lo necesitáramos con una persona de la organización.

En un retiro de silencio podemos encontrarnos con experiencias muy profundas que tienen que ver con nuestro mundo interno y por mucho que intentemos explicarlo, en ocasiones son difíciles de transmitir. Estas experiencias pueden llegar a ser muy transformadoras, darnos cuenta de condicionamientos y hábitos profundamente arraigados en nuestro inconsciente que hacen que repitamos de forma poco consciente una y otra vez, patrones, juicios que nos producen insatisfacción o malestar. Al darnos cuenta es cuando podemos empezar a desmontar estos hábitos y poder ser un poco más libres. Hace años participé de un retiro dirigido por Vidyamala Burch, una de las personas que creó el programa de mindfulness MBPM de Breathworks y dijo unas palabras que se me quedaron grabadas para siempre. Afirmó que “somos esclavos de nuestros hábitos”.

Por lo tanto, los beneficios de un retiro de silencio pueden llegar a ser muchos.  Aparte de lo comentado, estando allí sientes tranquilidad, un estado más sereno, más conectadx, nuestra mente está más calmada y no necesitas tanta estimulación externa para ser feliz. A la vuelta hay más consciencia de la cantidad de ruido que nos rodea y que nos provoca un estado de estrés, empiezas a relacionarte y te das cuenta que gran parte de las conversaciones ni te aportan ni te enriquecen y no lo digo de forma crítica ni negativa, sino que lo hago como una invitación a la reflexión.

Un aspecto importante que hay que tener en cuenta es pretender que a la vuelta todo siga igual de tranquilo, algo poco realista. Vamos a continuar siendo bombardeados con estímulos, situaciones, contratiempos y saber interaccionar con nuestro entorno de una forma más consciente, calmada y amable nos ayudará a mantenernos en nuestro centro. Para ello no tenemos que dejar de lado nuestras prácticas de meditación.

Mi recomendación si nunca se ha realizado un retiro de silencio, es empezar con un retiro corto de dos o tres días y que esté guiado. Hacer directamente un retiro más largo quizá pueda producir cierto grado de ansiedad.

Conocer el centro, buscar referencias, ver quien lo imparte nos dará garantías, algo muy importante en una experiencia de estas características.

En ocasiones nos gastamos cantidades de dinero en tareas que no sirven para nada o caprichos que quizá ni necesitemos ¿Por qué no invertir un poco de dinero en nuestro desarrollo personal? Quizá sea más beneficioso.

Participar en un retiro de silencio, hace cambiar la perspectiva, darte cuenta de los juicios que realizamos, conocerte un poco mejor y a la larga esto es lo que nos aporta experiencia y ecuanimidad.

Alen Ribera

Alen Ribera

Facilitador y organizador de retiros